• INACAL tiene la labor de promover en el sector empresarial el empleo de las Normas Técnicas Peruanas en sistemas de gestión de calidad

San Isidro, 18 de Enero de 2017- La calidad es uno de los principales atributos de la competitividad, como lo son el costo y la confianza. Y es que, cuando se piensa en competitividad se está hablando de un vehículo para alcanzar bienestar y alta calidad de vida.

Para entenderlo mejor, mientras el costo está relacionado a los procesos productivos que pueden evitar sobrecostos; la calidad consiste en tener servicios con normas técnicas basadas en patrones de medición, entre otras cualidades, y en cuanto a la confianza, se gana con la certificación y acreditación que ofrece la seguridad, a los consumidores, de que se está accediendo a un producto de calidad. Todo esto forma parte de lo que llamamos Infraestructura de la Calidad.

La relación calidad y competitividad radica en la protección para los consumidores y las empresas. Es decir, consiste en que los productos y maquinarias no se deterioren rápidamente o cuando una empresa compra algún insumo, éste sea de calidad en su proceso productivo. Un ejemplo es que en el Perú se pierden 93 millones de dólares, que los asumen los consumidores, solo porque no sabemos reconocer los productos con estándares de eficiencia energética.

De aquí sale el dicho: “Lo barato sale caro” y eso es por falta de información. Hoy el INACAL como ente rector del Sistema Nacional de la Calidad; estamos empeñados en formar consumidores más exigentes, que no solo se fijen en el precio sino también en la calidad.

La Calidad es una cadena que activa todo el proceso no solo de protección del consumidor sino que también provoca que las empresas cuiden los insumos y componentes que le ponen a sus productos para garantizar la calidad.

El Perú ha firmado cerca de 20 TLCs y eso nos abre las puertas a un mercado de más de cuatro mil millones de consumidores que no necesariamente los estamos aprovechando porque necesitamos empresas que quieran exportar, pero que cumplan con los estándares que nos exigen los mercados internacionales. Para ello, requerimos que las empresas apunten a ser competitivas e inviertan en mejorar su sistema de gestión mediante la aplicación de la Infraestructura de la Calidad.